Anisocoria en gatos

La mayoría de los propietarios de gatos adoran los llamativos colores de los ojos de sus amigos felinos. Los verdes brillantes, los azules helados y los ámbares dorados son sólo una de las cosas que distinguen a los gatos de nuestros compañeros caninos. Por eso, si su gato tiene un ojo con una pupila de un tamaño drásticamente diferente al del otro ojo, podrá darse cuenta enseguida. La mayoría de los propietarios sabrán enseguida que algo no va bien, pero ¿qué puede estar pasando?

¿Qué es la anisocoria?

La anisocoria, aunque es un trabalenguas, es el término médico que se utiliza cuando las pupilas tienen dos tamaños diferentes. La anisocoria, en sí misma, no es una enfermedad sino un síntoma de una condición subyacente. Hay una variedad de razones por las que su gato puede tener las pupilas de diferente tamaño.

Úlcera/lesión corneal
Un trastorno cerebral o neurológico que afecta a los nervios específicos que van al ojo de su gato (por ejemplo, el síndrome de Horner)
Glaucoma (el ojo afectado tendrá un aumento de la presión dentro del ojo y estará dilatado)
Síndrome de pupila espástica (puede ser un síntoma del virus de la leucemia felina)
Cambios degenerativos en el tejido del iris que pueden ocurrir con el envejecimiento
Traumatismos en la cabeza

Exposición a productos químicos o toxinas

Dependiendo de la causa subyacente, es posible que no se observe ningún otro síntoma o que se observen diferentes síntomas oculares acompañantes. Los gatos con anisocoria también pueden tener las escleras enrojecidas, la córnea (la capa más externa del ojo) nublada o teñida de azul, secreción ocular, un párpado caído, un ojo entrecerrado o frotarse o morderse el ojo afectado. Su gato también puede estar menos activo de lo normal.

Independientemente de la causa, si la anisocoria de su gato tiene una aparición repentina es una emergencia que requiere atención veterinaria inmediata. Si su gato no es atendido de inmediato, puede dañar permanentemente la visión del ojo afectado.


Diagnóstico de las causas de la anisocoria de su gato

La mayoría de los exámenes oculares comienzan con tres pruebas básicas: Una prueba lagrimal de Schirmer, una tinción de fluoresceína y una prueba de presión intraocular. La prueba de Schirmer comprobará la capacidad de los ojos de su gato para crear lágrimas. Hay ciertos procesos patológicos que inhiben la producción de lágrimas.

Los ojos de su gato tratarán de compensarlo, pero en lugar de lágrimas pueden producir una secreción espesa y pegajosa. Todo esto para decir que puede pensar que su gato sólo tiene lágrimas fétidas cuando en realidad tiene una falta de ellas. La tinción del ojo con colorante de fluoresceína puede iluminar cualquier úlcera en la córnea de su gato.

La tinción se acumulará en la propia úlcera, de modo que, incluso cuando el exceso de tinción se elimine del ojo, la tinción seguirá siendo fluorescente bajo una luz negra.

La comprobación de las presiones intraoculares de su gato puede servir para verificar la existencia de glaucoma, así como de uveítis. Si su gato tiene glaucoma en uno o en ambos ojos, tendrán presiones más altas de lo normal.

Si su gato tiene uveítis en uno o ambos ojos, tendrá presiones más bajas de lo normal. Tenga la seguridad de que la medicina veterinaria no comprueba las presiones oculares con la temida prueba del “soplo de aire” que es común en la oftalmología humana.

Si las tres pruebas oculares estándar no revelan nada fuera de lo normal, es posible que su veterinario quiera realizar pruebas más especializadas. Pueden enviarse muestras de raspado suave de la conjuntiva de su gato a un laboratorio externo para su histopatología, donde un especialista veterinario examinará las muestras bajo el microscopio.

A partir de ahí, pueden determinar si hay alguna célula anormal que pueda indicar un crecimiento benigno (o maligno). Es posible que el veterinario quiera comprobar un análisis de sangre para descartar cualquier enfermedad sistémica. También puede querer que su gato se someta a radiografías del cráneo, a una resonancia magnética o incluso que lo vea un oftalmólogo veterinario.



Tratamiento de la anisocoria de su gato

La mejor manera de tratar la anisocoria de su gato depende totalmente de la causa de la anisocoria de su gato. El tratamiento específico se basará en la enfermedad concreta. Si la anisocoria de su gato se debe a la exposición a un producto químico o a una toxina, la eliminación de la sustancia puede revertir la anisocoria. Algunas causas, como el síndrome de Horner, son autolimitadas y la anisocoria puede resolverse por sí sola.

Para otras causas, como las condiciones degenerativas, la anisocoria de su gato puede no mejorar nunca. Algunas causas de anisocoria también pueden requerir medicación a largo plazo. Si la visión de su gato se ve afectada por la anisocoria, es posible que nunca vuelva a ser normal.

Independientemente de la razón de la anisocoria de su gato, buscar atención veterinaria inmediata es vital para la visión y la salud ocular de su gato. Tanto si acude a un veterinario de urgencias como a su veterinario habitual, éste puede ayudarle a averiguar la causa de los preocupantes síntomas oculares de su gato y la mejor manera de abordar el problema.

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